Egypt Station, el disco que comprueba que
Paul McCartney sigue siendo un joven de 76 años

Después de 16 discos solistas de estudio, 8 con Wings, 13 con los Beatles, 76 años de gran aprendizaje de vida, además de giras por todo el mundo que lo han hecho reinventarse y reencontrarse a través de las décadas, nos encontramos con lo más nuevo de Sir Paul McCartney: Egypt Station, su décimo séptimo disco de estudio.

Con una vitalidad que podría equipararse a la de un artista de la edad de Ed Sheeran, pero con la sapiencia de un viejo lobo de los escenarios, uno de nuestros británicos favoritos nos lleva por un viaje que simula el camino de un tren que va parando por diferentes estaciones. El disco inicia con Opening Station, una pieza orquestal que nos induce por el camino de ensueño para prepararnos ante la grandeza de I don’t Know, una de las canciones más poderosas del disco.

Llegando al track 7 nos encontramos con la emotiva Confidant, canción con ciertas reminiscencias al clásico de los Beatles: Norwegian Wood. En esa pieza McCartney le canta a su guitarra su amor y todo ese cariño que le tiene por ser una amiga que lo ha acompañado por tantos años de vida.
Las temáticas desenfadadas de algunas canciones recuerdan la música
inicial de los Beatles con piezas como Come on to me y Happy with you

La influencia de haber trabajado previamente con raperos como Kanye West hizo que el artista retomara sus ansias por romper la seriedad y generar canciones con mezclas sui generis como la creada para Caesar Rock, que, a pesar de ser sumamente experimental, es un pequeño breviario de las diversas edades musicales de McCartney.