Aborda temas científicos de la vida cotidiana desde una forma amena con El libro de las investigaciones medianamente serias

Los divulgadores de la ciencia actuales tienen una labor por lo regular sumamente difícil: explicar cosas complejas de una manera no solamente sencilla, sino también amena. Por eso, la Bióloga y Doctora en Ecología Evolutiva, Alejandra Ortiz Medrano, se dio a la tarea de contestar algunas preguntas sobre el cuerpo humano, los alimentos, la naturaleza, y la evolución.

¿Sabías, por ejemplo, que la pelusa que se acumula en tu ombligo es una combinación de hasta 70 componentes distintos entre bacterias, fibras y deshechos biológicos? ¿O que marearte mientras lees en un vehículo en movimiento, es probablemente, una respuesta ancestral al mareo que causaban agentes psicoactivos en plantas o alimentos, y que alertaba de envenenamiento para generar la expulsión mediante el vómito a los antiguos hombres nómadas que dieron origen a la civilización moderna?

Una de las máximas discusiones de estos tiempos es si los humanos deben ser carnívoros, herbívoros u omnívoros. Para responder esta pregunta, la divulgadora científica parte del hecho de que para llegar a desarrollar un cerebro como el que tenemos, nuestros ancestros debieron comer carnes animales para obtener las proteínas necesarias, reducir el tamaño de nuestras mandíbulas y reconfigurar un mayor espacio craneal para la masa encefálica. Si la pregunta es: ¿qué es lo que necesitamos ahora? Tal vez la respuesta sólo sea una cuestión de decisión ética y personal.
Este libro es un pequeño almanaque para aprender ciencia de forma muy divertida, ideal para todo tipo de lectores

Con esta publicación podremos aprender a saber qué tipo de cosas nos llevamos a la boca, tanto el tipo de químicos inmiscuidos en los procesos de la elaboración de alimentos, como aquellos datos que nos ayudan a conocer por qué de niños hay cosas que no nos gustaban como lo hacen ahora, tal como el caso de la cerveza, o también para determinar qué tipo de ingredientes y nutrientes son los causantes de que el caldo del pollo sea un gran remedio contra un resfriado.