Slow Food



Slow Food: gastronomía consciente para tu alimentación diaria

 

En un mundo que a veces parece ir demasiado rápido, tomarse el tiempo para apreciar la riqueza de las pequeñas cosas resulta un privilegio del cual no siempre podemos gozar. Por fortuna, nunca faltan los espíritus emprendedores y determinados a cambiar nuestro acelerado ritmo de vida para volver a enamorarnos de los placeres que a veces olvidamos. Tal es el caso de Carlo Petrini, quien en los años 80 dio inicio al movimiento Slow Food, el cual busca defender las tradiciones regionales, la buena alimentación, el placer gastronómico y, por supuesto, una vida menos apresurada.

A pesar de que el consumo de alimentos producidos de manera estandarizada ha ganado tracción dentro de la industria alimentaria, actualmente Slow Food se rige por tres principios básicos: bueno, limpio, y justo; los cuales buscan revertir dicha aproximación nociva a nuestra alimentación. Siguiendo esta filosofía, el movimiento  aboga no solo por el derecho de disfrutar una comida deliciosa y buena para nosotros, sino también para aquellos que la producen y el planeta. 

 

 

Slow Food tiene sus orígenes en Bra, Italia, donde aún reside su sede internacional desde la cual se planifican y promueven sus proyectos. Comenzó en 1986, en la inauguración de la cadena de comida rápida Mcdonald’s junto a la escalinata de la Plaza España en Roma. En donde a raíz de este evento, se produjeron protestas con la intención de actuar en contra de la comida rápida y exaltar el disfrute de una comida casera, fresca, tranquila y sin prisas. Como antónimo del “fast food” se creó el “slow food” con el motivo de promover el placer de la comida, comer despacio, los ingredientes naturales, las recetas locales y el deleite de los sentidos. 

El movimiento también cuenta con estructuras organizativas en países como Italia, Alemania, Suiza, Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Países Bajos y, más recientemente, Brasil, Kenia y Corea del Sur. Por supuesto, Slow Food no se limita únicamente a estas naciones, ya que este representa ahora a miles de personas y proyectos en más de 160 países, donde ahora son reconocidos por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) como una asociación sin fines de lucro y han llevado su filosofía a algo más que el simple disfrute de los alimentos, sino también a actividades de concientización social. 

 

 

Gracias a los socios de Slow Food de diferentes partes del mundo, los amantes del buen comer pueden experimentar de primera mano la filosofía de este gran movimiento a través de eventos y actividades, tales como comidas comunitarias, degustaciones, visitas a granjas locales, conferencias e incluso proyecciones de películas. 

Esta filosofía busca comer con atención, en especial valorando la calidad y teniendo en cuenta la procedencia de las materias primas y la manera en que fue cocinada. Esto es con la intención de combatir el acelerado ritmo de vida que hoy en día estamos acostumbrados a tener, en donde no nos damos cuenta de los simples placeres que nos otorga la vida día con día y lo pasamos por desapercibido y simplemente hacerlos conscientes.

 

Puedes aprender más acerca de esta filosofía y estilo de vida en su página oficial. Aquí

Escrito por: Editorial Audi